Cuándo y cómo usar la arrogancia

Cómo usar la arrogancia

  1. Comienza con las ambiciones de un personaje. Una vez que decidas que tu personaje es culpable de arrogancia, es importante pensar en una ambición específica que impulse sus acciones. Tal vez esté creando vida artificial, como el Dr. Frankenstein. Tal vez sea una sed de poder, como Adolfo Hitler. Tal vez sea la ambición profesional o el deseo de una popularidad infinita. El personaje tiene que estar completamente dedicado a la tarea y completamente seguro del éxito.

  1. Calcule las consecuencias de la ambición. ¿Qué resultados negativos podrían surgir de perseguir las ambiciones de este personaje? En el caso de Hitler, la respuesta es obvia: pierde la guerra y finalmente muere. Del mismo modo, cualquier otro personaje arrogante debe enfrentarse a graves consecuencias por su exceso de confianza.
  1. Derriba al personaje. En la literatura clásica, los personajes tenían que morir (normalmente de formas bastante desagradables) para pagar su arrogancia. Sin embargo, los lectores modernos esperan un tipo de historia más esperanzadora, por lo que es más común en estos días que el personaje sufra, pero finalmente se recupere y aprenda algo de la experiencia. Independientemente de cómo decidas hacerlo, el personaje debe sufrir algún tipo de sufrimiento o pérdida.

Cuándo usar la arrogancia

La arrogancia es una característica de la literatura, por lo que tiene más sentido en la escritura creativa. Es un concepto especialmente útil aquí porque puede brindarle la inspiración para una historia completa: el concepto claramente se presta a una estructura de principio-medio-final. Al principio, configuras tu personaje e insinúas su ambición arrogante; en el medio, la arrogancia genera conflicto y problemas para el personaje; y al final, muestras las consecuencias de ese conflicto (ya sea con un final feliz o trágico). Esta es una estructura de historia muy simple, por supuesto, pero puede trabajar desde aquí en una historia corta completa o incluso en una novela.

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También hay un lugar para la arrogancia en los ensayos formales, especialmente en el análisis de figuras históricas y su comportamiento. Ya hemos visto un ejemplo de esto en §2: la idea de la arrogancia contribuye en gran medida a ayudarnos a comprender la caída de Hitler. De manera similar, muchas otras figuras históricas son destruidas por el exceso de confianza o la ambición desmedida, y rastrear estas historias puede brindarle una gran base para un ensayo histórico o biográfico.


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Leo Riera Tercero
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